Cómo afecta la crisis económica en la salud y consejos para combatir la ansiedad

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Por Natalia Lazzarini- El estrés psicosocial aumenta en estos días por la incertidumbre a nivel nacional. Qué efectos provoca y cómo contrarrestarlo. 

–¿Así que eres argentina? 

–Sí 

–Entonces vas al psicólogo, ¿no? 

Manuel Calderón, entonces director del suplemento Cultura del diario La Razón de Madrid, asociaba al argentino con dos preconceptos: su placer por la buena carne y su necesidad incontrolable de ir al psicólogo. Por eso cuando me presenté como becaria, en 2006, ésa fue su primera pregunta. “Es que ustedes viven de crisis en crisis”, acotó después de notar mi cara de desconcierto.Una vez más, los argentinos nos encontramos inmersos en una crisis económica que impacta de distintas maneras: incertidumbre a la hora de pedir un crédito hipotecario, aumento en precios y servicios, dificultad para llegar a fin de mes. Aunque esta situación estresante puede afectarnos de diferentes maneras, especialistas aconsejan tomar urgentes medidas saludables para evitar que el mal pase a mayores.

“La ansiedad es la anticipación de algo negativo que nos puede pasar a futuro. Desde el punto de vista neurobiológico, aumenta la adrenalina, el cortisol y la vasopresina, sustancias naturales que se pueden tornar dañinas. Cuando permanecen mucho tiempo en el cuerpo, desembocan en un estado inflamatorio que se canaliza en distintas regiones del organismo”, indicó Pablo Cólica, presidente de la Asociación de Medicina del Estrés (Amepine).

Por su parte, Francisco Costas, coordinador médico de la Clínica Saint Michel, agregó: “La ansiedad es un vestigio que nos queda de nuestros ancestros y nos permite reaccionar ante una situación de peligro que está por venir. El problema aparece cuando no podemos controlarla”.

¿Cuándo comenzar a preocuparse?

Es preciso encender la alerta ante determinadas situaciones, como cuando lo primero que hacemos después de abrir los ojos por la mañana es revisar las noticias en el celular. “Comienza a ser un problema cuando ese estado supera los límites normales –indicó Gabriela Martínez Castro, miembro del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta)–. Ahí se produce un deterioro en la calidad de vida de la persona y nos encontramos frente a un trastorno”.

Nos alejamos de nuestros vínculos más cercanos. Nos aislamos. “Nos metemos para adentro”. La ansiedad genera un trastorno y el trastorno, una fobia. “La persona hace todo lo posible para evitar el contacto con la fuente que genera ansiedad”, agregó Costas.

Una misma situación estresante impacta de distintas maneras en las personas, incluso entre miembros de una familia. “El estrés psicosocial afecta más a los sectores marginales –agregó Cólica–. Pierden sus expectativas, se vuelven a hundir y pueden canalizar en una mayor violencia”.

Si no se llega a tiempo, los efectos pueden ser devastadores. Jorge Tartaglione, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, citó un estudio realizado durante la última gran crisis agrentina. El investigador Enrique Gurfinkel comparó las muertes e internaciones en diciembre del 2001, con las registradas en enero del 2003 y septiembre de 2004.

“Los pacientes que se internaban por problemas cardíacos se complicaron mucho más y la mortalidad aumentó durante la crisis, en comparación con los años posteriores”, detalló el especialista.

Además de los infartos de miocardio, Cólica sumó a la lista el cáncer y los problemas de tiroides vinculados al aumento del cortisol. El exceso de hormonas que se liberan en un estado de ansiedad crónico puede afectar distintas partes del cuerpo, bajando las defensas y dejando al organismo más expuesto a infecciones.

¿Cómo contrarrestar este malestar? 

Es sabido que el deporte nos ayuda a sentirnos mejor. La actividad física moviliza endorfinas que ocupan receptores cannabinoides, brindando una sensación placentera y calmando el dolor. Aquí sirve cualquier tipo de pasatiempo: bailar, cantar cocinar, tejer. Cada cual debe encontrar su actividad, pero no rotularla como “hobby”, sino como una vía de escape necesaria para la supervivencia, como alimentarse y dormir.

Martínez Castro aconsejó asumir los problemas con realismo, controlar los pensamientos negativos y buscar asistencia profesional: breves tratamientos congnitivo-conductuales o, llegado al caso, una consulta con un psiquiatra.

A su vez, Costas recomendó retomar los vínculos sanos y los sentimientos de pertenencia. Con la risa, aquel idioma universal, hay que buscar contención en grupos donde uno se sienta cómodo –no siempre tiene que ser la familia– y no politizar las discusiones. “Esto aplica para todos los grupos de pertenencia, menos para el whatsapp”, bromea el especialista.

Recuperar los vínculos y las actividades placenteras ayuda a bajar los niveles de estrés. Un asado (o ensalada para veganos) es la mejor fórmula. Sí, por eso también nos caracterizamos los argentinos: por convertir en rituales sagrados cualquier encuentro con amigos. Ahora que lo pienso, así debí retrucarle a aquel editor en Madrid.

 

Fuente y foto: La Voz del Interior

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