Editorial de fin de año sobre el estrés

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Desde  el uso común se entiende al estrés como un fenómeno exterior a la persona, expresado usualmente en frases tales como: “Estoy con mucho estrés» ,“Debo bajar el estrés». Entonces ¿cómo definimos al estrés?… 

La palabra estrés se deriva del griego stringere, que significa provocar tensión; se utilizó por primera vez en el siglo XIV y a partir de entonces se empleó en diferentes textos en inglés y se popularizó como “stress”; es una palabra traída desde la física al campo de la salud.

Fue empleada por Curling, un cirujano inglés, en 1842 cuando describió el fenómeno de las hemorragias por úlceras agudas de duodeno (que llevan su nombre) que observó  que se producían en pacientes quemados.

Hans Selye, un investigador de origen húngaro que trabajó en Canadá y EEUU alrededor de 1930 hasta la década del 70  la comenzó a usar  con el fin de sintetizar el concepto de “síndrome general de adaptación” que podemos describir como “la serie de reacciones que suceden de manera instantánea, sistémica y autónoma ante  situaciones que se perciben como potencialmente peligrosas para la supervivencia o la integridad física o psicoemocional de la persona.”

Esto permite la supervivencia y se evidencia por las reacciones más primitivas o ancestrales ante el peligro, la fuga o la lucha.

Luego Selye determinó que había   tres fases del estrés: la fase aguda o reacción de alerta, fase de resistencia o de vigilancia prolongada y por último  el estrés crónico o fase de claudicación del sistema de estrés.

Didácticamente comparamos este fenómeno con la acción de presionar una pelota de tenis: la tensión a que la sometemos la deforma (fase aguda o de alerta), pero al cesar la misma la pelota recobra su forma original.

Pero luego de sucesivas tensiones o golpes o si la presión es constante durante mucho tiempo, la pelotita quedará permanentemente deformada ( fases de resistencia y agotamiento).

En las dos últimas fases del mecanismo del estrés, cuando la “pelota de tenis” es presionada mucho tiempo, se generan o agravan diversas enfermedades que hoy se conocen con la sigla ERE por “Enfermedades Relacionada con el Estrés

¿Puede  explicar más esa definición?

Decir sistémica significa que involucra a todo el organismo considerándolo como un todo. Siguiendo la teoría de los sistemas es un sistema funcional único integrado por diversos subsistemas que se activan y funcionan automáticamente de manera coordinada.

Dicha activación es instantánea, como cuando se acciona un interruptor y se prenden las luces de diversos sectores de un edificio, más veloz incluso  que el propio pensamiento.

Tan rápida y automáticamente sucede que incluso se produce antes que el hecho que la desencadenó entre al campo de lo consciente, es decir, antes que tomemos conocimiento de ello, por eso decimos que es autónoma de la conciencia y por lo tanto inconsciente.

Debe enfatizarse que el estrés es un fenómeno normal que involucra  prácticamente a todos los sistemas y subsistemas del organismo que, reitero, ocurre inmediatamente de percibido el estímulo, no requiere la intervención de la conciencia y es sistémico.

Los tres subsistemas primariamente involucrados son el sistema nerviosos simpático, el sistema neuroendócrino y el sistema inmunológico que   movilizan  numerosas sustancias químicas, principalmente las que se llaman  neurohormonas, neurotransmisores y citoquinas.

Estas sustancias actúan  estimulando o inhibiendo distintos órganos y funciones corporales durante un tiempo limitado a fin de afrontar, superar o adaptarse a lo que desencadenó la reacción.

¿Desde los conceptos que ha desarrollado, es correcto concebir al estrés como enfermedad. ¿Y porque  se la  considera así?     

Porqué se ha universalizado el uso de esta palabra para designar lo que en realidad provoca el estrés prolongado o crónico, es decir, las fases de resistencia y agotamiento ( cuando debería llamarse distres, pero popularmente se denomina como estrés de modo general a todos los estadíos).

Si por cualquier causa la situación que provocó la reacción no es resuelta, no se ha afrontado con éxito, los mecanismos del sistema de estrés quedan activados (estrés prolongado)  y las sustancias químicas mencionadas comienzan a actuar en contra del propio organismo, provocando fenómenos disfuncionales a nivel hormonal (neuroendócrino) y en la inmunidad (inmunoinflamación e inmunodepresión) que producen desde trastornos menores hasta graves enfermedades.

¿Entonces está claro que  el estrés no es una enfermedad?

Nadie está enfermo “de estrés”, se está enfermo  “por estrés” y solo cuando éste es prolongado.

Y porqué resaltamos esta  diferencia? Porqué siempre debemos reiterar que el estrés es un fenómeno normal y necesario para la vida.

Algunos definen al estrés como “la epidemia del siglo XXI”. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

Del estudio de este problema de salud  se ocupa específicamente la Medicina del Estrés, de las consecuencias que provoca  y de las llamadas Enfermedades Relacionadas con el Estrés (ERE), de su prevención y tratamientos.

El avance de las neurociencias y el soporte teórico de la Psico Inmuno Neuro Endocrinología (PINE)  han permitido conocer mucho más sobre su fisiopatología, es decir  sobre como la emocionalidad y la forma de vida actual, la sensación generalizada de violencia e  inseguridad (social, laboral, financiera, familiar, etc.), la competitividad, la aparición constante de nuevas tecnologías y muchas otras realidades cotidianas del entorno, eso que se ha dado en llamar “estrés psicosocial”,   influyen sobre el organismo  para desequilibrarlo.

El estrés prolongado es la causa o concausa  de casi todas las llamadas “enfermedades de la civilización” tales como las cardiocoronarias y cerebrovasculares, hipertensión arterial, digestivas, autoinmunes, endócrinas, oncológicas  y muchas otras.

Incluso actualmente,  popularmente se habla de “picos de estrés”…Y esto no sería técnicamente aceptable, sin embargo describe claramente lo que la sociedad percibe al respecto  y los profesionales de la salud  tendremos que aceptarlo

 

  • Fragmento de reportajes efectuados por la Lic. Josefina Edelstein al Dr. Pablo R. Cólica publicados luego en el libro “Estrés, lo que Ud. querría conocer….”  Córdoba (Arg.) 2013- Edit. Brujas (www.editorialbrujas.com.ar)

 

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