Psiconeuroinmunología actual en el contexto de la Medicina y la Alergia

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Doctor Héctor Moisés*- En vista de que estamos viviendo un cambio de Era en todos los órdenes de la historia humana, la Medicina no escapa al fenómeno global. El actual cuestionamiento libre y desembozado de conceptos y procederes en las disciplinas académicas, originó en nuestro campo la llamada Medicina Basada en la Evidencia (MBE) excelente aproximación, aunque no exenta de los intereses clásicos, contaminantes de la naturaleza humana.

LaPsicoinmunoneuroendocrinologia (PINE) no escapa al escrutinio de la MBE. En ese marco hoy ya nadie duda de los fundamentos de la interrelación entre sistemas: inmunológico, endócrino, nervioso ni de la continua influencia de estos sistemas, desde y hacia el área psicológica, o “la Psique” para usar el término aristotélico original.  Pero ¿Qué es la Psique? Justamente el centro del debate.

Es el área de mayor incógnita y controversia en la Neurociencia , en particular de los  animales más avanzados en la evolución. La Psique sería una región de zonas múltiples y cambiantes en la resonancia magnética cerebral, o una  “entidad” intangible, aunque innegable  asociada a estos seres. ¿Podríamos decir que es una eflorescencia del cerebro, revelada en un conjunto de cogniciones, emoción, y conductas? ¿Finalmente manifestadatambién en salud o enfermedad? ¿Podría la “psique” ser la verdadera y esencial causa de dolencias varias?

Dejamos la respuesta al juicio del lector, para no crear ni quitar ilusiones, y  para considerar qué podemos llevar a la praxis de lo nuevo de PINE, que es en realidad viejo. En efecto, ya en el siglo XVIII (y antes) los filósofos sabían mucho de lo que hoy ostenta la Psiconeuroinmunologia.Ya David Hume sabía por ejemplo que somos esencialmente emocionales y que la mayoría de nuestras decisiones no se toman precisamente desde “la razón”  La diferencia es que ahora los conceptos de PINE están vestidos (y hasta sobrecargados en pocos lustros) de citoquinas y mediadores, con mecanismos “íntimos” muchos aún en la especulación de paradigmas. Todo basado en cosas “medibles”, pero…|“la ciencia cree que el mundo es lo que se puede medir”…. “lo que se puede medir del mundo no es el mundo. Las neurociencias necesitan filósofos que las ayuden a comprenderse mejor a ellas mismas.”(Richard David Precht, filósofo alemán contemporáneo)

Algunos de los paradigmas o modelos, son altamente convincentes como el Eje Hipotálamo Hipofisario o el Sistema Adreno Medular o la neta oposición de Sistema Parasimpático  y Simpático,  o la relación entre moléculas efectoras y sus receptores, todo con la finalidad de preservar la esencial Homeostasis, esa “zona” interna, donde la vida es posible. Todos procesos que hacen difícil concebir relaciones fortuitas que se fueron seleccionando y perfeccionando en los milenios, aunque nunca sin la infaltable sospecha filosófica de un “Telos” organizador de la materia. Tema no resuelto hasta hoy.Es decir, la formación de un complejo edificio evolutivo   frágil aunque autoreproducible sin ningún plan ni finalidad. Exigencias necesarias para no perder la ansiada calificaciónde “ciencia”. Calificación ineludible útil y necesaria para huir del brujo primitivo que nos llevaba al caos terapéutico. Pero, ¿Hemos salido hoy de ese caos? La respuesta honesta es que en gran medida, lo hemos logrado. Pero es también honesto observar que aún persiste un caos bio farmacológico no siempre terapéutico, sino en buena parte “tratante” apenas de  síntomas, o más bien de  consecuencias de un desorden que no atinamos a ordenar desde sus causas.  Toda arrogancia de logros es prematura y vacua en relación a lo que todavía falta a la Medicina actual y  por venir.   Hay  en el presente, mucho de mero “ritual” arropado de ciencia, y vasta ignorancia que el paciente ignora. Lo grave sería que nosotros, ejecutores, ignorásemos esa ignorancia con que aún nos vemos obligados a tratar la enfermedad y la esperanza de los que se ponen en nuestras manos, como aquellas cándidas tribus se ponían en manos de sus brujos.  Es lo que había y hoy “es lo que hay”. Pero hemos de saberlo. Y es la Psiconeuroinmunologia la aproximación que más nos desnuda y ayuda al mismo tiempo.  Porque si hay algo que esta especialidad, por asi llamarla, puede hacer, es conocer mejor los límites con que trabajamos. Al  concientizar nuestra ignorancia, nos aproximamos a la ética de Sócrates: saber “mas” por el solo hecho de confesar lo que  no sabemos.

Hecha la aclaración, ¿qué podemos aplicar de Psiconeuroinmunologia en la práctica de Alergia?

Primero nosotros: “el primer paciente”, como bien dice el Dr López Rosetti…, ¿Estamos en condiciones en nuestra propia “sanidad”, de ofrecer herramientas psicológicas de ayuda a quien perturbó su homeostasis por pensamientos y emociones impropias de una persona “sana”? De eso se trata nada más. Por supuesto que no hablamos ni de una Depresión mayor, ni de cualquier severo trastorno propio de Psicopatologia para que lo que está el especialista adecuado.  Hablamos de reconocer el Estrés Crónico y la Ansiedad, esos caminos hacia la depresión, como lo atestigua bien el Dr Pablo Cólica, y también caminos hacia la inflamación de todos y cualquier órgano, y hacia el estrés oxidativo, y hacia el empeoramiento y hasta eventual causa o al menos factor co causal de rinitis y asma y hasta urticaria como lo he observado durante años.  Incluso caminos, hacia un ezcema atópico severo, que no debía ser tal, sino que lo fue por rascado compulsivo, impulsado por falta de control de la ansiedad, o factores estresantes. como los que ocurren en las excoriaciones psicogénicas(1) La prueba que ya nos la dio Broqq en 1898, cuando habló de las jóvenes obsesionadas con su acné (“Acne, excorieé de jeunesfilles”), lo que es aplicable a cualquier patología dérmica que el paciente crea motivo de estrés social, y donde se vea afectada su “respetabilidad”, en unos casos, o su “belleza” en otros, urgencias todas de la excesiva importancia por lo que “los demás piensan de mi”. Ese es un gran estresor, cuya destrucción o atenuación, trae más paz que un clonazepán.

No es inútil comenzar la semiología  (y hasta la terapia) PINE, desde el momento de abrir la puerta del consultorio y extender la mano amiga, al tiempo que se palpa la frialdad , la calidez o transpiración estresada de la otra mano, al tiempo que se observa el lenguaje corporal de timidez, u hostilidad, sin dejar de observar si en el rostro del paciente los labios se arquean hacia abajo (amargura, depresión), o hacia arriba, (alegría, relajación).  No olvidar los ojos y el entrecejo, la temida edad biológica del rostro y su posible desfasaje con la edad cronológica, signo de estrés crónico.

A la despedida del paciente, parte de la terapia PINE, es acompañarlo hasta la puerta, manteniendo nuestra mano lejos del picaporte, para escuchar calmo las últimas dudas que surjan.

No es superfluo haber interrogado al paciente sobre el contexto familiar y psicosocial del presente, sus estresores más comunes (psicológicos y físicos), su calidad de vida porque todo ello es el contexto  no casual en que se produce la enfermedad. Tampoco es irrelevante su historia personal, ni sus eventuales estresores íntimos (tales como sus creencias sobre el mundo y sobre si mismo).

En última instancia, el por qué y para qué de su vida (con el tino de saber cuándo, cómo y a quien preguntar estos refinamientos filosóficos). Entramos en su Psique, cálidamente,  aunque breves y con la discreción, propia de aquel arte de los señores médicos del siglo XIX, cuando no se hablaba de PINE, pero se practicaba debido al vacío farmacológico. Eran tiempos de la dignidad médica, donde no se usaban cinco palabras (proveedor de servicios de salud), para esquivar la palabra más simple y contenedora: “Médico”.

  1. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1851- 00X2013000400004&lng=en&nrm=iso&tlng=en

* Director de Relaciones Institucionales de AMEPINE. Presidente del Comité de Activ. Científicas  de la Soc. Argentina de Alergia e Inmunología. 

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