La música es trascendental para el hombre

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Por Dora Elsa Felipoff*- “La música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas” (Platón)

Durante las últimas décadas el poder de la música que se mostraba misterioso está recibiendo fundamentos científicos debido a los estudios realizados en varios campos.

Introducción

A través de los siglos la música ha sido usada para elevar el espíritu de la gente. El poder de la música en facilitar el bienestar físico y mental fue reconocido por los antiguos griegos. Pitágoras descubrió que la música armónica es capaz de calmar a las personas y curar enfermedades del espíritu, del cuerpo y del alma. (Pratt RR, 1987) Platón declara que el entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro ya que “el ritmo y la armonía hallan su camino en el interior del alma” (S, 2010). Aristóteles argumenta que la música tiene efectos catárticos y que esta catarsis debe ser entendida como una liberación inofensiva de las emociones. En tiempo más modernos se ha definido una unión entre música y emociones en forma intuitiva y experimental. Recientes trabajos confirman que escuchar música por placer está relacionado con un cambio en la excitación emocional (K.J., 2014) La música es un misterio, según Darwin, “puede ser considerada la más misteriosa de las habilidades con la que el hombre ha sido dotado”. (Perlovsky, 2010) La idea que la música y las emociones están unidas abre un monto de interrogantes a contestar: ¿porqué la música expresa o crea emociones?, ¿son estas emociones similares o diferentes de otras emociones?, ¿cuál es su función? Las funciones y los orígenes de la música han cambiado filosóficamente a través de los cientos de años. Durante las últimas décadas el poder de la música que se mostraba misterioso está recibiendo fundamentos científicos debido a los estudios realizados en varios campos. La integración de estos estudios provee evidencias del rol de la música. (Perlovsky, 2010) La música puede evocar una amplia variedad de emociones fuertes, incluyendo alegría, tristeza, miedo, tranquilidad o paz. La música no tiene un claro beneficio en la supervivencia como la alimentación y el sexo, ni muestra las propiedades adictivas asociadas con el abuso de droga, sin embargo, las personas ocupan una considerable Durante las últimas décadas el poder de la música que se mostraba misterioso está recibiendo fundamentos científicos debido a los estudios realizados en varios campos cantidad de tiempo en escuchar música relacionándola con una de las actividades más agradables de la vida. Muchos creen que la música tiene propiedades místicas y que no son fácilmente asociados a estados neuronales o neuroquímicos. Los avances en el conocimiento de la neurociencia han cambiado esta visión, con evidencias que la música afecta los mismos sistemas neuroquímicos de gratificación como otros estímulos. (Chanda, 2013) La música tiene muy claros efectos en la fisiología humana. El más evidente, es el que produce el ritmo musical. Una marcha, tocada por una buena banda, hace que quien la escucha siga instintivamente el ritmo con el pie, con la mano, con la cabeza. No fue en vano el descubrimiento instintivo del uso del ritmo como estimulante físico ya que desde tiempo inmemorial los ejércitos marchan con la música y las bandas militares cumplen con una función importantísima. Algunos sonidos estimulan de modo peculiar al hombre. No se trata de una reacción a la intensidad de su volumen ni a una asociación de ideas provocada por cierta música, es una respuesta del sistema nervioso a un estímulo inducido por una cierta frecuencia de vibraciones (Jorge, 1976) La Real Academia Española define la música como el conjunto de melodía, ritmo y armonía combinados y también la describe como una sucesión de sonidos modulados para recrear el oído. La música participa en todos los aspectos de la vida, si no existiera seguramente sería inventada (fig 1). La música es ubicua, emocional, distractora, física, ambigua, social, comunicativa y afecta el comportamiento. (Raymond MacDonald, 2011)

La música tiene muy claros efectos en la fisiología humana. El más evidente, es el que produce el ritmo musical. Propiedades o características de la música Fig 1 (BERROCAL, 2013)

Neuroanatomía del proceso perceptual de la música

El circuito acústico primario en el humano consiste en el nervio auditivo, tronco cerebral, tálamo (cuerpo geniculado medio) y corteza auditiva. Las ondas sonoras son colectadas por el oído externo, aunque es aceptado que las vibraciones musicales pueden también activar algunos receptores cutáneos estimulados por cambios en la presión local. La traducción del sonido en una señal neural ocurre en la cóclea, una estructura similar a un caracol localizado dentro del oído interno. El nervio auditivo lleva la señal al tronco cerebral y hace sinapsis con el núcleo coclear. Desde el núcleo coclear, la vía continúa a través del cuerpo geniculado medial, o tálamo auditivo, finalmente continúa a la proyección neural en la corteza auditiva. (Lozano Cruz, 2013) Interesantemente la proyección auditiva también puede ser encaminada desde el tálamo auditivo a la amígdala y a la corteza orbitofrontal medial, una zona de regiones asociadas con el procesamiento del comportamiento emocional. (Koelsch S, 2005) Hay muchas áreas auditivas dentro de la neocorteza. La corteza auditiva primaria está localizada sobre el giro transverso de Heschi en la fisura lateral, aunque una pequeña parte de esta se extiende dentro de la superficie lateral del lóbulo temporal. La corteza auditiva primaria está tono tópicamente organizada: diferentes partes de esta área del cerebro pueden ser activadas por sonidos de diferentes tonos. (Marianna, 2006) La corteza auditiva ocupa un 8% de la superficie total y se localiza en la zona temporal del cerebro. Se divide en corteza auditiva primaria y áreas auditivas secundarias. Anatómicamente podemos ver la corteza auditiva primaria y la secundaria concentradas en la misma zona, y por detrás de ella el área de Wernicke encargada de la comprensión lingüística. La corteza auditiva establece conexiones con otras regiones corticales como el lóbulo frontal correspondiente a áreas motoras que controlan el lenguaje: labios, mandíbula, lengua, laringe, así como el área de Broca, encargada de la elaboración lingüística (Selene, 1999) (fig 2)

El circuito acústico primario en el humano consiste en el nervio auditivo, tronco cerebral, tálamo (cuerpo geniculado medio) y corteza auditiva.

Al escuchar una canción se genera un “input acústico”, que corresponde a las aferencias rítmicas, tonales, líricas, etc., propias de una canción. Este “input acústico” ingresa a nuestro cerebro por vía sensorial, para ser procesado por un módulo general de análisis musical. Estos análisis se realizan mediante dos módulos específicos. El primero, cuyo objeto de procesamiento es el componente musical, hace referencia a la organización temporal (ritmo y compás) y la organización tonal (análisis del contorno y los intervalos que nos llevan a codificar el tono). El segundo procesa la información lingüística (letra de la canción), mediante sistemas de procesamiento del lenguaje. Los resultados que obtenemos de estos dos análisis modulares nos llevan directamente al ‘léxico musical’, al análisis de la expresión emocional y a mover nuestro pie al ritmo de los instrumentos (tamborileo). El léxico musical hace referencia a la información musical que almacenamos progresivamente durante toda la vida y nos permite el reconocimiento de una canción. Si queremos cantar dicha canción, nuestro léxico musical se conectará con el fonológico, lo que genera eferencias vocales que llevan al canto. Por otro lado, también podemos tener la experiencia de que esta canción nos recuerde una situación particular, por ejemplo, un momento de la infancia. activándose la “memoria asociativa”, también relacionada con el léxico musical (fig 3) (Manuel, 2011)

Neurotransmisores

Varios neurotransmisores, neuropéptidos y otros mediadores bioquímicos es probable que jueguen un rol en el procesamiento perceptual y emocional de la música en el cerebro. En este sentido, el neurotransmisor dopamina, el cual se piensa que juega un rol crucial en la respuesta a estímulos de naturaleza placentera, puede estar involucrado también en el disfrute de la música. Además, ha sido demostrado que la dopamina se libera del stratium ventral y del área tegumantal ventral en sujetos que escuchan música placentera. (V., 2005) Dado que la música es evaluada no solamente como una percepción, sino también como un nivel emocional, es importante entender la correlación anatómica del procesamiento emocional de la música en el cerebro. Hay evidencias que la música activa varias áreas del sistema límbico, tales como la amígdala y el giro cingulado (Menon V, 2005). Es importante enfatizar, sin embargo, que el procesamiento emocional del estímulo musical no está confinado al área subcortical sino también es mediado corticalmente. Este fenómeno ha sido mostrado involucrar primariamente las estructuras del hemisferio derecho, aunque las regiones de la zona frontal del hemisferio izquierdo, también pueden contribuir (I., 2001 ) La música es relacionada con el disfrute y el entretenimiento, sin embargo, es utilizada también para mejorar el bienestar de los pacientes, está demostrado que juega un rol importante en la activación de las áreas de placer del cerebro donde actúan los alimentos, el sexo y la droga. (Salimpoor VN, 2011).

La dopamina juega un rol crucial en la respuesta a estímulos de naturaleza placentera. Puede estar involucrada también en el disfrute de la música.

A través de la producción de mensajeros, tales como hormonas, neurotrasmisores, citoquinas y proteínas, la música facilita las respuestas biológicas al estrés, las emociones y la función inmune. La música representa un aprovechamiento no invasivo en oposición al uso de terapia con hormonas o citoquinas; hay mucho énfasis en los tratamientos farmacológicos y no tanto en utilizar la música, por ejemplo, la nicotina estimula la producción de dopamina, un neurotrasmisor involucrado en el dolor, la música tiene un efecto similar en la vía de la dopamina, por lo que la música sería útil para ayudar a los pacientes que desean dejar de fumar. (Menon V, 2005) (Abhishek Gangrade, 2012)

Efecto del entrenamiento musical en el rendimiento neuropsicológico

Hay varios estudios sobre la posible influencia del entrenamiento musical en las habilidades cognitivas, como son la mejora en razonamiento espacial, habilidades matemáticas, memoria verbal o incluso medidas generales como el cociente intelectual. Por lo que se podría pensar en el entrenamiento musical como potenciador de muchas capacidades cognitivas y en la existencia de diferencias neuroanatómicas entre las personas formadas musicalmente y las que no han recibido ningún tipo de entrenamiento musical. El cerebro humano cuenta con una gran capacidad plástica de reorganización, un ejemplo clásico de esta capacidad plástica lo constituye la expansión de las áreas auditivas generada por las privaciones sensoriales como la invidencia, en las que se ha visto como las tareas de localización auditiva activaban áreas visuales. El entrenamiento musical temprano, sobre todo antes de los 7 años, es capaz de modificar la organización de diversas áreas cerebrales y producir beneficios no solo en las propias actividades musicales sino también en otras capacidades cognitivas del ser humano. Se ha demostrado diferencias en el cuerpo calloso de los músicos profesionales, evidenciado al comparar personas con estudios musicales con personas que no eran músicos encontrando que la mitad anterior del cuerpo calloso era significativamente mayor en los músicos,(Pérez López, 2014). (Custodio, 2017) El entrenamiento musical temprano, sobre todo antes de los 7 años, es capaz de modificar la organización de diversas áreas cerebrales y producir beneficios no sólo en las propias actividades musicales sino también en otras capacidades cognitivas del ser humano.

Efecto de la música sobre las funciones cognitivas

En los adultos, una de las principales motivaciones para acercarse a la música es la relación que tiene con las emociones y los estados de ánimo y, aunque se sigue debatiendo, hay evidencias de que la música puede provocar cambios en los componentes de las emociones y tendencias en la actividad, como bailar, cantar, aplaudir o tocar un instrumento. La música, como el lenguaje, es fundamentalmente sintáctica y está formada por diversos elementos organizados jerárquicamente (tonos, intervalos y acordes). Las evidencias científicas muestran que la música y el lenguaje tienen representaciones corticales diferentes y además, se pueden ver alteradas de manera independiente. En el procesamiento sintáctico musical, se activa el área de Broca y su homóloga derecha. El mapa musical de frecuencias y ritmo se encuentra en el lóbulo temporal izquierdo, el análisis armónico y el timbre en el lóbulo temporal derecho. Las áreas activas varían con las experiencias y entrenamiento musical de cada individuo. Una persona sin experiencia percibe la música en su contorno melódico total, igual que con el lenguaje (hemisferio derecho, prosodia), mientras que un individuo profesional de la música, la escucha como una relación de elementos y símbolos musicales (hemisferio izquierdo). Otra de las mayores diferencias se encuentra en la corteza auditiva y motora, pues se ha encontrado en dichas áreas, mayor densidad de tejido neuronal, demostrando que el entrenamiento modifica la estructura cerebral y la diferencia es proporcionalmente mayor al tiempo de adiestramiento. Una vez que el cerebro almacena la importancia de un estímulo, un mayor número de neuronas se dedican al procesamiento de éste, lo que explicaría porque podemos reconocer una melodía familiar en un ambiente ruidoso y porque los pacientes con enfermedad de Alzheimer pueden recordar melodías de obras que aprendieron o escucharon en el pasado. Desde 1991 es conocido que las personas que se han dedicado en algún momento de su vida a la música rinden mejor en pruebas de memoria auditiva de corto plazo y en exámenes de comprensión de lectura, tienen una mejor representación geométrica, mayor habilidad para manipular información de memoria de corto y largo plazo, mayor habilidad para aprender a leer; pero lo más interesante es que los niños con entrenamiento musical manifiestan mejores habilidades en memoria verbal. (Nilton Custodio, 2017)

Hay evidencias de que la música puede provocar cambios en los componentes de las emociones y tendencias en la actividad, como bailar, cantar, aplaudir o tocar un instrumento.

La mayor influencia de la música sobre el cerebro es el llamado efecto Mozart; hacia 1965 se halló que escuchando música de Mozart se mejoraba la performance del test de inteligencia IQ, pero este efecto fue mínimo y permanecía por corto tiempo, sin embargo, aprendiendo a tocar música en niños se aumenta la neuroplasticidad, resultando en ciertos cambios funcionales y estructurales que persisten hasta la edad adulta. Tocar música es más complejo que simplemente escuchar música, pero escuchando puede aumentarse la función cognitiva de los ancianos, mejorar la calidad de vida y posiblemente la cognición en la demencia (Simon, 2015)

Efecto de la música sobre la Inmunidad:

La respuesta inmune está generalmente dividida en innata o adaptativa. La inmunidad innata representa la primera línea de defensa contra las infecciones e incluye células y proteínas que no son específicas a antígenos particulares, tales como célula natural killer, y fagocitos. La inmunidad adaptativa produce una respuesta secundaria, antígeno especifica con células con memoria para patógenos específicos: células T El estrés y la edad tienen un efecto negativo en la respuesta de ambos sistemas inmunes, conduciendo a un debilitamiento de la defensa contra nuevos patógenos e incremento en el sistema inflamatorio. Comparando la vasta literatura sobre estrés y edad, hay relativamente poca información sobre el estilo de vida y factores psicosociales que pueden mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Las emociones positivas tales como el optimismo y estímulos que facilitan estas emociones, tales como el humor y la risa, pueden mitigar el efecto negativo del estrés y la edad. (Craig, 2002) Ya que la música aumenta el estado de ánimo y disminuye el estrés es de esperar que también pueda mejorar la función inmune (Koelsch, 2012) La IgA secretoria es el principal isotipo de IgA encontrado en la saliva y en otras secreciones del cuerpo, la IgA secretoria es la primera línea de defensas contra los patógenos que invaden el árbol respiratorio superior. Mientras que el estrés no puede ser eliminado totalmente hay vías en las cuales la percepción del estrés y la adaptación a los estresores puede ser alterada, la música puede ser considerada un factor para adaptarse a estas situaciones. La IgA secretoria ha sido incrementada en pacientes expuestos a música sola y a música e imágenes en comparación con un grupo control (M., 1990). La participación activa en la música es más beneficiosa en la producción de IgA secretoria que la participación pasiva, y la participación pasiva mayor que en el grupo control que no es expuesto a la música (Kuhn, 2002).

Ya que la música aumenta el estado de ánimo y disminuye el estrés es de esperar que también pueda mejorar la función inmune.

La música estimula la liberación de endorfinas endocannabinoides en la sangre. La música también puede producir algún efecto físico por inducción y liberación de óxido nítrico (NO). El NO se sabe posee funciones antibacteriana, antiviral e inmunomodulación, es posible especular que escuchar música placentera puede ayudar a proteger el organismo contra infecciones bacterianas, víricas, activación del sistema inmune y endotelial (Salamon, 2003)

Efecto de la música sobre el aparato cardiovascular

Hay evidencias crecientes que muestran que escuchar la música preferida tiene efecto beneficioso en el área cardíaca, es posible que escuchar música agradable sea una herramienta terapéutica en el tratamiento de enfermedades cardíacas (Pauwels Ernest K.J., 2014) El calcio regula la presión sanguínea a través de dos vías, por un mecanismo intracelular, calcio dependiente, incrementa la presión en la vasculatura periférica y por otro lado disminuye la presión a través de un sistema central dependiendo de la síntesis de dopamina (Den’etsu Sutoo, 2004). Escuchar música incrementa la secreción de dopamina (K.J., 2014)
Hay un efecto fisiológico directo de la música clásica sobre el funcionamiento autonómico cardíaco. En pacientes en recuperación de un infarto agudo de miocardio una reducción en el ritmo cardíaco, en el ritmo respiratorio, y en el nivel de ansiedad se logra cuando escuchan música clásica en comparación con un grupo control solamente con tratamiento habitual. En personas con enfermedad coronaria escuchar música tiene efectos benéficos sobre la presión cardíaca, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, ansiedad y el dolor. (Bradt J, 2009)(www.cochrane.org)
Varios estudios han analizado el efecto de escuchar música suave en pacientes internados en terapia intensiva después de una cirugía cardíaca y encontraron que se asocia significativamente con niveles más bajos de cortisol sérico, una medida de la respuesta al estrés. El mayor beneficio se consigue con música clásica (Bach, Mozart). (Cervellin Gianfranco, 2011)

En personas con enfermedad coronaria escuchar música tiene efectos benéficos sobre la presión cardíaca, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, ansiedad y el dolor.

Efecto de la música sobre el sistema endócrino

La música se caracteriza por géneros y elementos musicales. Ha sido demostrado en diferentes estudios que según el género de música que el paciente escucha hay diferente respuesta de los niveles de mediadores. La música de Johann Strauss disminuye el cortisol y activa el plasminógeno de tipo tisular (t-PA). Las concentraciones de prolactina, cortisol, noradrenalina y t-PA disminuyen después de escuchar la música de H. W. Henze. La música de Ravi Shankar disminuye las concentraciones de cortisol, noradrenalina y t-PA. Escuchar música techno altera los niveles de β endorfina, hormona adrenocorticotrópica (ACTH), norepinefrina, hormona del crecimiento, prolactina y cortisol en personas sanas. Los pacientes críticamente enfermos que escucharon las lentas sonatas para piano de Mozart aumentaron la hormona de crecimiento y disminuyeron los niveles de interleucina (IL) 6 (Abhishek Gangrade, 2012) (Cólica, 2015)

Musicoterapia

La música es una de las Bellas Artes más difundidas y con mayor capacidad de comunicación, surge con la misma palabra hablada y es una forma de terapia para el compositor, para el intérprete y para el oyente. Las canciones de los hombres estaban asociadas a diversos ritos para los momentos más importantes de la vida: danza, momentos de caza, funerarios, para el nacimiento, las cosechas, para las celebraciones nupciales, para la curación, etc. Los médicos de la antigüedad practicaban gran número de cantos, gritos y recursos vocales, unidos al movimiento, con el fin de mitigar los efectos malignos y atraer los efectos benignos implorados. El recorrido histórico vivido por la Musicoterapia ha pasado por estadíos mágicos, religiosos, filosóficos y científicos. En la actualidad el uso de la música como terapia tiene carácter científico. (Sanz, 2001)

La musicoterapia es «la utilización juiciosa y estructurada de la música o de actividades musicales a cargo de un profesional formado, que tiene como objetivo restaurar, mantener o mejorar el bienestar físico, emocional, social, cognitivo y psicológico de una persona.” (Vaillancourt, 2009)

La hipertensión arterial (HA) es una enfermedad con graves consecuencias por ser un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Sus complicaciones elevan las tasas de morbimortalidad y, en su evolución, pueden interferir en la calidad de vida de los individuos. La existencia de un equipo multiprofesional es un factor fundamental para mejores resultados en el cuidado del hipertenso. Dentro de este contexto, el músico terapeuta puede adecuarse como uno de los participantes del equipo multiprofesional y contribuir al tratamiento no medicamentoso.
En un ensayo clínico controlado, delimitando como objeto de estudio “la inserción de la musicoterapia como posibilidad de tratamiento de la hipertensión arterial en un equipo multidisciplinario”, los resultados indican que la musicoterapia tuvo un efecto benéfico en la calidad de vida y en el control de la presión arterial de individuos en estadío 1 de hipertensión arterial. Este abordaje terapéutico puede sugerirse como tratamiento no medicamentoso complementario para estos pacientes ya que propicia actividades en grupo apuntando a la adopción de hábitos saludables y a la disminución del estrés (Zanini, 2009)

La música es una forma de terapia para el compositor, para el intérprete y para el oyente.

La enfermedad crónica renal está caracterizada por una pérdida progresiva e irreversible de la función renal. En sus estadíos más avanzados la terapia de reemplazo renal está indicada, los tratamientos opcionales incluyen métodos de purificación sanguínea artificial: hemodiálisis y diálisis peritoneal. El diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad crónica renal impacta significativamente en la calidad de vida del paciente, conduciendo a cambios biopsicológicos que tienen un efecto negativo sobre la salud favoreciendo los estados depresivos. Una percepción negativa de la enfermedad conduce al paciente a un estado de ansiedad y estrés mayor que la gravedad de la propia enfermedad. Estudios evidencian que la musicoterapia tiene efectos benéficos en la reducción de los síntomas depresivos y mejora la calidad de vida de los pacientes en hemodiálisis (Paula de Marchi Scarpin Hagemann, 2019)
La analgesia inducida por la música ha sido demostrada en participantes sanos expuestos a dolor experimental y en pacientes que experimentan dolor agudo postoperatorio y dolor crónico. Un meta análisis infiere que los pacientes que escucharon música experimentaron significativamente menos dolor que aquellos que recibieron tratamiento estándar solamente. (LeeJH, 2016)
No hay una relación clara entre dolor y música en los distintos estudios realizados, podría disminuir el dolor por un mecanismo de distracción, desviando la atención hacia un estímulo competitivo; la emoción, y el placer al escuchar música también se asocian con disminución del dolor; también tiene un efecto positivo sobre la ansiedad. Todo esto afecta en la experiencia del dolor.
Escuchar música induce cambios en la actividad neural entre los participantes sanos, imágenes de resonancia magnética funcional han demostrado diferencia de actividad en varias áreas del cerebro, tronco cerebral y cordón espinal cuando los participantes escuchan su música favorita comparado con los participantes que no escuchan música durante el estímulo doloroso. Otros estudios sobre la inducción analgésica de la música encontraron liberación de dopamina del núcleo estriado. (Sigrid Juhl Lundea, 2018)

Conclusión

La ansiedad está caracterizada por sentimientos de tensión, aprehensión, nerviosismo y preocupación por potenciales eventos negativos. A veces se acompaña de estrés como respuesta a estresores físicos o psicológicos que alteran la homeostasis del organismo, restableciéndolo por medio de respuestas del sistema nervioso autónomo y del eje hipotalámico pituitario adrenal.
El estrés y la ansiedad normalmente son reacciones temporales a situaciones potencialmente peligrosas, cuando las reacciones de estrés y ansiedad son prolongadas pueden traer consecuencias severas para la salud
Escuchar música produce cambios subjetivos, de comportamiento y fisiológicos relacionados con la reducción de la ansiedad y el estrés.

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